Se rompió algo y aparece la gran duda: ¿la arreglo o me compro una nueva? No hay una respuesta única, pero sí hay criterios claros para decidir sin arrepentirte. Te los damos, incluso los casos en los que no conviene reparar.
La regla práctica: el 50%
El punto de partida más usado en el rubro es simple: si la reparación cuesta más de la mitad de lo que sale una notebook equivalente, conviene pensarlo dos veces. Si cuesta bastante menos, casi siempre conviene repararla.
Ojo con un detalle: la comparación es contra una notebook equivalente a la tuya, no contra la más barata de la góndola. Si tenés un equipo de gama media y lo comparás con uno de entrada, la cuenta te va a dar mal.
Cuándo conviene reparar (casi siempre)
Hay fallas que se resuelven con un repuesto y le devuelven años de vida al equipo por una fracción de lo que sale uno nuevo:
- ✓Batería agotada o cargador roto. De las reparaciones más económicas que existen.
- ✓Anda lenta por el disco. Pasar a un SSD no solo la arregla: la deja mejor que cuando la compraste.
- ✓Se recalienta o se apaga sola. Casi siempre es limpieza y pasta térmica: mantenimiento, no reparación mayor.
- ✓Teclado que no responde. Repuesto directo, sin tocar el resto del equipo.
- ✓Pantalla rota en un equipo que por dentro anda bien. Si el resto está sano, vale la pena.
Fijate un detalle importante: si tu notebook funciona bien pero anda lenta, eso no es una falla, es un equipo que se quedó corto. Un SSD y algo más de RAM suelen costar muchísimo menos que uno nuevo y el salto se nota al toque.
Cuándo conviene pensarlo dos veces
- !Falla de placa madre en un equipo muy viejo. Es la reparación más cara, y en un equipo de muchos años la cuenta rara vez cierra.
- !Varias cosas rotas a la vez. Pantalla + bisagras + batería suman, y entre todas pueden superar el 50%.
- !Daño por líquido extendido. Cuando afectó varias partes, el resultado es menos previsible.
- !El equipo ya no te alcanza para lo que hacés. Si te queda corto aunque esté sano, repararlo no soluciona el problema de fondo.
- !No se consigue el repuesto. En modelos muy viejos o poco comunes, a veces el repuesto ya no existe.
Más allá del precio: 4 preguntas que ayudan a decidir
Reparar vs. comprar nueva: qué ganás con cada opción
A veces te vamos a decir que no la repares
Nos pasa seguido: alguien trae un equipo y, después de revisarlo, le decimos que la reparación no le conviene. Preferimos ser honestos antes que cobrar un trabajo que no vale la pena. Y si ese es el caso, igual te ayudamos a rescatar tu información para que no pierdas nada.
El paso previo a cualquier decisión: el diagnóstico
No se puede decidir bien sin saber qué tiene. Una pantalla negra puede ser una pantalla… o la placa. Un equipo que no prende puede ser el cargador… o algo más. Recién con el diagnóstico en la mano sabés contra qué número estás comparando, y ahí la decisión se vuelve fácil.
¿Querés saber si tu notebook vale la pena repararla?
Traela o contanos qué le pasa: la revisamos, te decimos qué tiene y te damos nuestra opinión honesta sobre si conviene arreglarla o no. Somos importadores directos y contamos con servicio técnico especializado.
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